Originalmente diseñado como avión de combate a reacción, en abril de 1951 se convirtió en el primer avión de reacción en despegar de un portaaviones con bombas cargadas. Más adelante, las baterías antiaéreas comunistas comenzaron a utilizar cañones pesados de calibre 37 mm o superior. Los artilleros aprendieron a ocultar sus armas en edificios civiles, a utilizar cables para derribar aeronaves y a colocar blancos falsos como las 'flak traps'.






